PINCELADAS DE MOZAMBIQUE

La multiplicidad de rostros y siluetas de grandes rasgos marcados que observan e interpelan de forma colectiva al espectador, marcan el inicio de la celebración por el 90º aniversario de nacimiento del artista mozambiqueño Malangatana (1936-2011). Con curaduría de Manuel Santos Maia y Lurdes Macedo, la galería MIRA de Oporto, presentó “Crepúsculo Moçambicano” como corolario de diversos artistas de Mozambique, con obras contemporáneas y material documental del homenajeado que entre libros y videos da cuenta de su vasta trayectoria internacional.

Nacido en Matalana, una villa al sur de Mozambique, Malangatana se concentró en los acontecimientos sociopolíticos de su país, haciendo claras referencias al colonialismo portugués, a la lucha anticolonial, la guerra civil y finalmente la independencia del país en distintos soportes como la pintura al óleo, esculturas o murales. La muestra reúne parte de aquellas referencias que sirvieron de inspiración a lo largo de su vida y también la forma en que otros artistas actuales se han influenciado por su trabajo que incluye libros, esculturas y pinturas.

En paralelo y a principios de mayo pasado, el artista mozambiqueño Ruben Zacarias (1995), que reside actualmente en Oporto y formó parte de esa muestra, concluyó su exposición titulada “Gênesis” que no se concibe como un punto de partida, sino como un estado permanente de transformación. En ella, el artista utiliza la pintura de manera física, creando una superficie táctil que invita al espectador a interactuar con la obra no solo visualmente, sino también sensorialmente.

Entre varios recursos, uno de ellos tiene que ver con el filme radiográfico como soporte mostrando lo invisible, y dejando ver lo que los ojos no dejan. Pero asimismo es un material que genera transparencias, jugando con luces y sombras en medio del caos. Vestigios de figuras humanas geométricas, se fusionan con cruces y escaleras en ideas pictóricas que nos llevan a observar cierta idea abstracta de arte expresionista. El elemento más evidente que une a ambas obras es la pincelada cargada, líneas angulares que otorgan una dimensión de fragmentación y una textura rica.

Los títulos y recorridos de ambas exposiciones no limitan, sino que funcionan como pistas frágiles de pinturas que indagan sobre la historia, las relaciones sociales, el poder y la importancia de un pueblo africano que ha sido y sigue siendo representado según sus tradiciones, respetando la cultura y explorando la condición humana a través del arte en distintas formas y superficies.

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